• 15 de mayo de 2017
es

La vejez, un camino hacia el último Si

Hna Regina nos cuenta su expe­rien­cia durante sus visi­tas en un hogar para ancia­nos en el sur de Fran­cia:

Antoi­nette se volvió una gran amiga. Ella está en la casa para ancia­nos de Flas­sans desde hace varios años. Siem­pre se esfuerza por ves­tirse bien y orde­nar su cuarto. Le gusta rezar y pre­gun­tar sobre la vida des­pués de la muerte. Regu­lar­mente ella me dice : « Creo que ya comencé mi pur­ga­to­rio aquí en la tierra porque en mi vida no elegí siem­pre lo que era correcto, espero que Dios nos querrá igual ». Cerca de Navi­dad, me con­fió : « Yo no nece­sito rega­los. Tengo todo lo que nece­sito. Lo único que me hace falta es la mise­ri­cor­dia de los que viven aqui ». Hay días en que Antoi­nette me confía su angus­tia inte­rior : está casi ciega y no puede más leer, ni escri­bir, ni mirar la tele­vi­sión. Los dias pasan len­ta­mente, dema­siado len­ta­mente y ella se aburre.

Me vino a la mente pro­po­nerle la lec­tura de un libro. Comen­za­mos a leer las cartas escri­tas por Clau­del. Ella escu­cha cada vez con aten­ción, me hace pre­gun­tas y cuando me estoy por ir me dice: «Gra­cias her­mana, ahora tengo algo para medi­tar, algo para pensar». Comencé a leer tam­bién para otros resi­den­tes y cada vez es la misma reac­ción de gra­ti­tud. Estaba leyendo los poemas de Peguy, que no son tan sen­ci­llos de enten­der, y sin embargo otra mujer lla­mada María me dijo: "¡Qué bello!" y cuando ter­mi­naba uno me pedía otro. La enfer­me­dad y la vejez des­po­jan poco a poco a cada una de ellas pero este empo­bre­ci­miento les abre un hueco en donde poder reci­bir; reci­bir una visita gra­tuita, una pala­bra, la belleza de esos textos y así lo espero el Verbo, la última pala­bra a la cual seran con­vi­da­das a decir Si.


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