Servidoras de la Presencia de Dios
Servidoras de la Presencia de Dios
Votos de Hna Josette

Formación

Postulantado

La for­ma­ción empieza con el pos­tu­lan­tado, que dura entre seis meses y dos años. Las can­di­da­tas están envia­das en una u otra casa para des­cu­brir la rea­li­dad de la vida de una Ser­vi­dora. Están for­ma­das y guia­das por un miem­bro mayor.

Noviciado

La dura­ción del novi­ciado es de dos años. Durante el primer año, las novi­cias viven en Flas­sans (sur de Fran­cia) y reci­ben una for­ma­ción humana y espi­ri­tual. Serán intro­du­ci­das en la espe­ci­fi­ci­dad de la vida con­sa­grada. Harán tam­bién una expe­rien­cia de silen­cio y de vida con­tem­pla­tiva.
Durante el segundo año del novi­ciado, se ofre­ce­rán a cada novi­cia cir­cuns­tan­cias de vida que le per­mi­ti­rán com­ple­tar su for­ma­ción tanto humana como espi­ri­tual.

Formación académica

Cada her­mana seguirá por lo menos dos años de estu­dios filo­só­fi­cos y teo­ló­gi­cos, en lo posi­ble durante el período de los votos tem­po­ra­les..

Formación contínua

A lo largo de su vida, las her­ma­nas segui­rán su for­ma­ción por medio de la Lectio Divina y del estu­dio del Magis­te­rio. Podrán par­ti­ci­par de sesio­nes pro­pues­tas y con­ti­nuar con el estu­dio de textos y de auto­res refe­ren­tes para el carisma de com­pa­sión. La escuela de comu­ni­dad sema­nal les per­mite tam­bién pro­fun­di­zar el carisma y ejer­cer un dis­cer­ni­miento cada vez más pro­fundo sobre su propia expe­rien­cia.
Pero las Ser­vi­do­ras están ante todo lla­ma­das a ser apa­sio­na­das por Dios, por la rea­li­dad, por todo lo que encuen­tran. La pasión por todas las cosas es tam­bién un camino de edu­ca­ción.

"Por tanto, es muy impor­tante que toda per­sona con­sa­grada sea for­mada en la liber­tad de apren­der durante toda la vida, en toda edad y en todo momento, en todo ambiente y con­texto humano, de toda per­sona y de toda cul­tura, para dejarse ins­truir por cual­quier parte de verdad y belleza que encuen­tra junto a sí. Pero, sobre todo, deberá apren­der a dejarse formar por la vida de cada día, por su propia comu­ni­dad y por sus her­ma­nos y her­ma­nas, por las cosas de siem­pre, ordi­na­rias y extra­ordi­na­rias, por la ora­ción y por el can­san­cio apos­tó­lico, en la ale­gría y en el sufri­miento, hasta el momento de la muerte." (Cami­nar desde Cristo §15, Con­gre­ga­ción para los ins­ti­tu­tos de vida con­sa­grada y las socie­da­des de vida apos­tó­lica)


La casa del noviciado en Flassans (Francia) Cesión de formación durante el capitulo (Mayo del 2008) Postración de hermanas profesoras Aurelie, postulante, participando al grupo de perseverancia de las (...)
Volver